Adolescencia, el tiempo de rebelarse

Lo que aprenden los padres de esta etapa de sus hijos.

La etapa de la adolescencia es como estar en la cuerda floja todo el tiempo, los niños-jóvenes están debatiéndose entre ser autónomos y depender de sus padres.

Este período por el que todos pasamos es muy importante en el desarrollo de las personas; los niños viven una montaña rusa de emociones encontradas, producto de las hormonas que comienzan a despertar para pasar a la edad adulta y que hacen que las emociones fluctúen entre la alegría y la tristeza, la risa y el enojo, el mal humor y la euforia, de un minuto a otro.

A los padres muchas veces se les olvida que en algún momento pasaron por ahí, lo que experimentaron y cómo salieron (en algunos casos) victoriosos. Es una etapa en la que para aquel niño o niña que nos adoraba y para el cual éramos unos héroes, de pronto somos los malos del juego, los anticuados, los que no lo entendemos, los que no tenemos paciencia y no conocemos de música o de moda.

Para muchos padres, ésta es una etapa amenazante, ya que erróneamente permiten que el miedo a perder a sus hijos o a que sus hijos se pierdan en lo que la vida les ofrece, como las drogas y el alcohol, los invada y actúan en consecuencia, no estableciendo canales de comunicación, siendo muy críticos, castigadores, enojones y poco permisivos.

La adolescencia es también un período de prueba para los padres; durante toda la infancia se inculcaron valores y buenos hábitos a los hijos que, por ley de crecimiento en la adolescencia, es necesario que cuestionen, critiquen, reacomoden y rectifiquen para decidir con qué de las enseñanzas de los padres están de acuerdo y quieren quedarse, y cuáles otras les incomodan o consideran ajenas.

Este proceso es necesario para el crecimiento de cualquier ser humano, sólo en ese momento es cuando nos convertimos realmente en adultos y establecemos los paramentos de lo que seremos, de lo que nos gusta y en lo que creemos.

El papel de los padres es acompañar a los hijos en este camino y confiar en las bases que ya dieron y en que, después de vivir en respeto y libertad su adolescencia y lo que ésta implica, seguramente saldrán a flote.

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