¿Cómo vivimos el éxito las mujeres?

Por Cristina Jáuregui

La palabra éxito es común en nuestras conversaciones cotidianas, "Te deseo éxito," "Que tengas éxito" "Es muy importante buscar el éxito" Tener éxito parece que se ha vuelto una de nuestras más importantes tareas, buscarlo es nuestro reto y nuestra obligación.

Tener éxito es haber cumplido con la tarea asignada, es haber llegado a la meta, es haber cumplido con lo prometido, con el compromiso que nos propusimos. Pero para nosotras las mujeres se ha vuelto una tarea titánica.

Tenemos siglos viviendo con los roles que se nos han asignado por nuestro género, llevar la casa, cuidar a los hijos y romper con ese estereotipo ha sido la misión de las últimas décadas.

Antiguamente tener éxito no era algo que la mujer contemplara como parte de sus objetivos, su labor se limitaba a la pareja, la procreación, cuidado y educación de los hijos. A tener la casa impecable y ser extraordinaria anfitriona, muy buena cocinera o por lo menos tener 2 o 3 platillos muy bien aprendidos para impresionar. Esto no era considerado como un trabajo o como algo que pudiera ser calificado como exitoso, era más bien una obligación, parte de lo que las mujeres tenían que hacer por su género.

Con el paso de los años, las mujeres hemos ido ganando terreno en el campo laboral y con eso a nuestra realidad llego la necesidad del éxito. La palabra ahora forma parte de nuestras necesidades y si bien estábamos medianamente satisfechas con lo que hacíamos, ahora la exigencia es tal, que las encuestas nos hablan de un altísimo nivel de mujeres infelices.

El éxito se ha vuelto como la zanahoria atada a un palo en la cabeza de un caballo, lo vemos todo el tiempo pero nunca sentimos alcanzarlo.

Nosotras queridas amigas, nos hemos olvidado de algo fundamental, disfrutar el camino, hacer pequeños altos y festejar nuestros logros. Cada día escuchamos de más mujeres alcanzando importantes puestos políticos, académicos y empresariales. Sabemos de doctoras, abogadas, secretarias, enfermeras, directoras de cámaras, productoras, editoras, amas de casa y una infinidad de mujeres con diferentes profesiones que todos los días se levantan hacen sus labores (muchas visten niños y dan de desayunar) y corren a sus trabajos donde están dando extraordinarios resultados.

Por Cristina Jáuregui

La palabra éxito es común en nuestras conversaciones cotidianas, “Te deseo éxito,” “Que tengas éxito” “Es muy importante buscar el éxito” Tener éxito parece que se ha vuelto una de nuestras más importantes tareas, buscarlo es nuestro reto y nuestra obligación.

Tener éxito es haber cumplido con la tarea asignada, es haber llegado a la meta, es haber cumplido con lo prometido, con el compromiso que nos propusimos. Pero para nosotras las mujeres se ha vuelto una tarea titánica.

Tenemos siglos viviendo con los roles que se nos han asignado por nuestro género, llevar la casa, cuidar a los hijos y romper con ese estereotipo ha sido la misión de las últimas décadas.

Antiguamente tener éxito no era algo que la mujer contemplara como parte de sus objetivos, su labor se limitaba a la pareja, la procreación, cuidado y educación de los hijos. A tener la casa impecable y ser extraordinaria anfitriona, muy buena cocinera o por lo menos tener 2 o 3 platillos muy bien aprendidos para impresionar. Esto no era considerado como un trabajo o como algo que pudiera ser calificado como exitoso, era más bien una obligación, parte de lo que las mujeres tenían que hacer por su género.

Con el paso de los años, las mujeres hemos ido ganando terreno en el campo laboral y con eso a nuestra realidad llego la necesidad del éxito. La palabra ahora forma parte de nuestras necesidades y si bien estábamos medianamente satisfechas con lo que hacíamos, ahora la exigencia es tal, que las encuestas nos hablan de un altísimo nivel de mujeres infelices.

El éxito se ha vuelto como la zanahoria atada a un palo en la cabeza de un caballo, lo vemos todo el tiempo pero nunca sentimos alcanzarlo.

Nosotras queridas amigas, nos hemos olvidado de algo fundamental, disfrutar el camino, hacer pequeños altos y festejar nuestros logros. Cada día escuchamos de más mujeres alcanzando importantes puestos políticos, académicos y empresariales. Sabemos de doctoras, abogadas, secretarias, enfermeras, directoras de cámaras, productoras, editoras, amas de casa y una infinidad de mujeres con diferentes profesiones que todos los días se levantan hacen sus labores (muchas visten niños y dan de desayunar) y corren a sus trabajos donde están dando extraordinarios resultados.

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