El trágico final de los regalos de navidad

Por Cristina Jáuregui

Así que ya pasaron las fiestas, ya llegó el niño Jesús o Santa Claus y los Reyes Magos que llenaron a nuestros niños de regalos, dulces y ropa.

A algunos niños seguramente les trajeron una mascota, un pececito, una tortuguita, un hurón, un perrito, un gatito y las primeras reacciones fueron de muchísima ilusión, felicidad, algunas lagrimitas por ahí, que maravilloso regalo, por fin lo por tanto tiempo esperado. Y corrimos a comprar la pecera y el alimento y la camita del perro junto con su comida y su cepillo.

Pero ya paso la euforia y ahora es momento de hacernos cargo de esa pequeña mascota que no pidió llegar a nuestra casa y que tiene como cualquier ser vivo muchas necesidades y se nos presenta “la cruda verdad” que tener una mascota implica mucha responsabilidad, tiempo invertido y sacrificios.

Si hablamos de un pececito, entonces es un poco mas sencillo, pero hay que darle de comer, cambiar el agua, ponerles oxigeno, filtros etc. Y ¿que decir de un gatito? Su comida, su arenero, su cepillo, pero bueno ellos se bañan solitos.

Creo que los mas complicados y los mas comprados en diciembre son los perritos. Un perro necesita ser vacunado, entrenado, bañado, alimentado, paseado. Necesita cariño y muchísima atención.

Lo triste es que ya para enero o febrero las familias que no pensaron con cuidado lo que tener una mascota significaba, están hartas de tantos cuidados y de tener sus casas llenas de orines y excremento y entonces lo que hacen es abandonar a sus mascotas, las dejan en la calle o las regalan sin frenarse a pensar que es un ser vivo que ya se encariño con esa familia y que lo que están haciendo es una crueldad.

Hacernos cargo de nuestra mascota y enseñarles a nuestros hijos a cuidarlos, es una gran lección, muchas cosas se pueden aprender de esa experiencia, la responsabilidad, la generosidad, el respeto, el orden. Además de que de nuestras mascotas vamos a recibir muchas recompensas, amor incondicional y muchos ratos de diversión.

Espero que tú mascota no sea de las que terminan con un trágico final como regalo de navidad.

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